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Comunicar para la acción contra el cambio climático

5 de julio de 2019

La sede de la Fundación Tatiana de Guzmán el Bueno en Ávila ha acogido la tercera edición del Curso de Verano de la UNED sobre cambio climático que, en esta ocasión, ha tratado el tema de la comunicación a la hora de concienciar sobre un problema que ya está aquí y contra el que tenemos que luchar en el presente y de cara al futuro.

Uno de los directores del curso, Rubén Díaz Sierra, ha señalado que “la idea que hemos tratado es cómo comunicar la acción del cambio climático, no como información, sino para provocar un cambio. El mensaje sobre el cambio climático ya es real, el hombre ha captado la idea de que hay que ponerle una solución en el plazo más breve posible, porque las consecuencias pueden ser catastróficas, pero la cuestión es que el cambio no está llegando y, por ello, pretendemos juntar a expertos de diferentes disciplinas para ver qué hemos hecho mal, que estrategias debemos adoptar, qué propuestas… y compartirlo”.

En ese sentido, el codirector Ernesto Rodríguez Camino, ha apuntado que “este es el tercer curso que impartimos en veranos sucesivos aquí en Ávila relacionados con el cambio climático. En el primero de ellos, insistimos mucho en describir las bases físicas, qué está pasando, qué va a pasar, por qué está pasando, cuáles son las causas, etc.; el segundo, estuvo más centrado en los impactos, es decir, cómo el cambio climático estaba afectando a diferentes sectores, al clima local, etc.; y en este tercero nos planteamos el qué hacemos, cómo lo hacemos y cómo comunicamos para buscar una solución real a esto, es decir, comunicar para la acción”.

Díaz Sierra ha lamentado que “hasta el momento nos encontramos con la frustración de intentos que no llegan” y ha asegurado que “los cambios requieren de espacios de encuentro en los que se produzca una experiencia en el contacto personal, una comprensión, y eso contagie. No parece que haya recetas mágicas, porque hay muchos públicos y muchas necesidades; es un problema muy complejo y va a necesitar de muchas soluciones”. A ello ha añadido Rodríguez Camino que “percibir el cambio de clima no es fácil, ni siquiera percibir el clima. Lo que percibimos es la meteorología diaria, por lo que, en ese sentido, tenemos que insistir en que mueven más a la gente fenómenos que están relacionados con el clima y que van a ser más frecuentes o más intensos en un contexto de clima cambiante”.

Díaz Sierra ha recordado que “no hay cambio amable ni fácil. Tiene que haber un momento de crisis y de ruptura, de contestación, en el que se vea que esos impactos tienen un origen, un comportamiento social en un modelo económico y que no hay modo de acomodar lo que necesitamos en ese modelo. Y eso tiene que venir de la que gente esté convencida de que esto es así. En cuanto a los políticos, si no hay una demanda social clara, no harán nada”. Rodríguez Camino, en ese sentido, señalaba que “hasta que no veamos el peligro a la puerta de casa, como pasó en Estados Unidos con fenómenos como el Katrina, no nos convenceremos de forma masiva. Allí, esta concienciación no llegó tanto al Gobierno, pero sí a los ciudadanos, e incluso a ciudades y estados.

“Para prevenir ya es tarde. No podemos prevenir algo que ya está causando impacto, que ya causa pérdidas económicas, en biodiversidad y en vidas humanas por los desastres naturales”, apuntó el director del curso, mientras que Rodríguez Camino recordaba que las consecuencias del cambio climático “son muchas y, sobre todo, aquello que tendrá que ver con el aumento de eventos extremos, que supondrán la pérdida de vidas humanas, pérdida de bienes materiales, inundaciones, huracanes más frecuentes, olas de calor, grandes sequías que darán lugar a pérdidas en las cosechas y migraciones masivas, etc.”. Para solucionar este tema, han advertido, “tenemos que empezar ya, porque cuanto más nos retrasemos, más drástica tendrá que ser la transformación de todo el sistema y llegará un momento en el que lo único que nos quedará será trasladar el problema a los siguientes”, porque, apuntaba Díaz Sierra, “hemos pedido una hipoteca a los combustibles fósiles, pero los intereses no son nuestros” y concluía advirtiendo que “como universidad y como organismos oficiales, creo que el primer movimiento tiene que venir de nosotros también, de analizar esto y de empezar a hacer una labor de portavoz de que cosas como esta están pasando, porque si ni siquiera nosotros que vemos el problema directamente, hacemos algo, no podemos esperar que lo hagan los demás”.

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